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Patrulla [DaUn]

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Patrulla [DaUn]

Mensaje por Invitado el Lun Abr 08, 2013 3:32 am

Zuko se acababa de despertar en el piso de Iroh con el motivo de las fiestas, con motivo de las fiestas había invitado el día anterior al tío Iroh a ir cón él a la feria medieval ya que sabía que al ex-inspector le encantaban sus visitas, le fue contando como estaba ejerciendo de inspector, que le iban las cosas muy bien, que habia conocido a una ejecutora, la más reciente añadida a su unidad y también la más pequeña en estatura y edad.

-Pero...aún con eso parece muy simpática y bien preparada-comentó.

Ante ese comentario Iroh comenzó a mofarse de él.

-¿Habéis hecho....cositas?-preguntó medio riendo.

Zuko se puso rojo.

-¡¿Cómo puedes decir eso?! ¡Sólo es una compañera de trabajo!-replicó a toda prisa-. ¡Sólo pienso en ella como en una ejecutora!

-Tú mismo te has delatado, dices que piensas en ella como en una ejecutora, pero has dicho que te parece agradable,simpática y sexy......

-¡¿QUIÉN TE HA DICHO ESO?!-exclamó Zuko completamente rojo.

Iroh sonrió.

-Entonces, ¿por qué te has puesto rojo?

El resto de la noche Iroh estuvo riéndose de él y haciendo comentarios jocosos metiéndose con él, diciendo si a ver si se lanzaba con ella que quería unos nietos, Zuko trataba de cambiar de tema mientras que Iroh reía y le decía:

-Has salido a mí.

Zuko sin darse cuenta estuvo con su tío hasta que se hizo tarde y cuándo quiso volver a su apartamento Iroh le dijo que se quedara a dormir pues su piso estaba lejos y el piso de su tío estaba al lado de la Oficina de Seguridad Pública, de hecho, insistió en que podía quedarse unos días, entonces pasó la noche allí en su antiguo cuarto, se despertó con un largo bostezo y estirándose, en ese momento Iroh apareció en la habitación trayéndole el desayuno en una bandeja.

-Te he traído el desayuno-dijo Iroh animadamente-. Hijo-esto último por lo bajo.

Zuko se quedó un poco sorprendido pero asintió.

-Eh....gracias.....-murmuró tomando la bandeja para comenzar el desayuno.

Iroh se sentó a su lado, luego de un rato callado se decidió a hablar.

-Zuko.....y.....¿Vas a ir a trabajar hoy...con tu nueva ejecutora?-preguntó.

En ese momento qué comía apenas oyó la pregunta se le cayó el cubierto al plato con la comida.

-¿A qué viene esa pregunta?

Iroh rió.

-No...a nada, nada-murmuró.

Y volvió a permanecer callado mirando para Zuko.

-¿Cuándo me la vas a presentar?-preguntó.

Zuko se quedó un rato callado.

-Eh...y yo que sé....

-¡Pero Zuko! ¡Tienes que presentármela!-protestó su tío-. ¡Me dijiste que era muy simpática! Tráetela un día, os invito a algo.

-Pero tío-trató de decir Zuko entre balbuceos-. ¿p-para qué........?-se quedó un rato sin saber qué decir.

-Tráela, dijiste que era buena persona y te caía bien-le recordó el anciano.

-Supongo que debería venir conmigo sí....pero...es una compañera de trabajo, no sé cuándo....ni si ella querría venir-replicó Zuko-. ¿Y para qué quieres qué....?

-No, no, no Zuko. Yo sólo quiero que estés bien.

-¿Y eso qué quiere decir?-inquirió su sobrino.

-Bueno, ¿la vas a traer o no?-pregunto nuevamente el anciano.

-¡Pues no lo sé!

-¡Venga! ¡Traéla!-pidió Iroh sonriendo-. ¡Anda! ¿Cuándo la traes?

-Yo que sé-dijo Zuko-. Ya veré.

-Pero cuándo, ¿cuándo? -dijo el tío-. ¡Dime un día!

-¡Mañana!-gritó Zuko malhumorado, luego empezó a murmurar-....cansino....el tío.....hasta no parar....joder....

Entonces continuó comiendo, su tío parecía contento, después del desayuno Zuko se preparó para ir a la Oficina de Seguridad Pública, cuándo estaba ya preparado, su tío le trajo una gabardina negra y unas manoplas.

-Zuko, ponte esto, no pases frío.

-¡Pero estoy bien!-protestó el chico sintiéndose tratado como un niño.

Sin embargo Iroh no descansó en su empeño y le dió el abrigo y las manoplas, acto seguido sacó un peine del bolsillo empezando a peinar a Zuko sin peinarse.

-¡Tío! ¡¿Qué estás haciendo?!-se quejó.

-Tienes que ir peinado, no puedes ir todo desarreglado al trabajo. -le reprochó el adulto.

-Qué estoy bien, anda.

El tío continuó peinándolo igual.

-Esperaaa, quieto, un segundo-le decía su tío.

Por fin Zuko logró salir del piso.

-A ver si aún voy a llegar tarde.....

-¡Ponte el abrigo!-le gritó Iroh desde la puerta.

-¡Que síiiiiii! ¡Todavía vas a hacer que llegue tarde!

Era un día de fiesta, las fiestas de la feria medieval, mucho mejor ambientadas que en otras épocas debido a los hologramas, el recinto ferial era grande, ocupaba varias calles, largas cintas ondeantes, falsos dragones volando por el cielo, armas-por supuesto de holograma-y por supuesto gente jugando en los puestos, obviamente ambientados en esa época, había trileros, herreros, adivinadoras, soldados con armaduras, capitanes, nobles, un largo etc. Zuko fue a la Oficina de Seguridad Pública preguntando por algo que hacer, un caso lo que fuera necesario, ese día parecía haber pocos avisos y ya estaban siendo controlados, prácticamente no había nada qué hacer.

-De todos modos hay que hacer patrulla por las fiestas, podrías encargarte de eso. Aún si no hay aviso nunca está demás para prevenir disturbios.

Zuko asintió.

-Pero llévate un ejecutor. Escoge entre los tuyos.

-Entendido.

Zuko se quedó meditabundo pensando cuál de ellos encajaría mejor, pero realmente no había intimidado demasiado con ninguno de ellos, aunque la verdad es que si iba a estar de patrullar le apetecía buena compañía, se le ocurrió que podría ser la recién llegada, si bien debía conocerla mejor en el primer caso le había aparecido agradable, además sólo se trataba de una patrulla, no pensaba que realmente requiera algo tremendamente serio. El inspector comenzó su andanza a través de todo el edificio de Seguridad Pública, tal como decían había muy poca ocupación, pasando por las zonas de los otros inspectores veía a varios que estaban allí sentados sobre sus sillas con gesto aburrido mientras varios de ellos miraban las pantallas, de forma vigilante, esperando alguna alerta que irrumpiera el aburrido día, siguió su camino por el largo pasillo blanco dirigiéndose a las habitaciones, buscó entre las puertas tratando de hacer memoria sobre cual era la puerta, es decir, las puertas blancas eran muy iguales, entonces cayó en la cuenta: cada puerta tenía el apellido y el nombre.

Comenzó a fijarse en los nombres, uno a uno, entonces por fin encontró la puerta de la ejectora, pasó su identificación escuchando la vocecita que lo acreditaba como el inspector a cargo de dicha ejecutora, por ende la puerta se deslizó automáticamente permitiéndole el paso hacia la habitación de Daun. Por un momento miró hacia adentro de la habitación hasta que se dió cuenta de que entró sin avisar ni llamar, había entrado para avisarla de la patrulla, por ende con las prisas olvidó ese detalle sin pensar que tal vez la podía pillar en un momento embarazoso.

-Esto....eh....es que......hay una....patrulla.....

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Re: Patrulla [DaUn]

Mensaje por Invitado el Miér Abr 10, 2013 6:27 pm

Dormía calmadamente, una larga noche sin sueños ni nada parecido, sólo cerró los ojos y cayó en la inconsciencia hasta que el despertador la devolvió a la realidad, dió un pequeño bostezo estirándose entre las sábanas, estaba como algo aletargada, hacia tiempo que no dormía tan profundo, se levantó de la cama con algo de pereza, se encaminó hacia la cocina para empezar a hacer el desayuno.

Su habitación estaba algo más mejorada, ya tenía todo lo que necesitaba pero tecnológicamente era bastante austera, de hecho su comida eran ingredientes naturales, hacía por su propia cuenta los platos, algo que no sabía seguro si se lo iban a permitir pues cocinar requería manejar cuchillos y objetos punzantes, aunque comparados con el Dominator no los convertía en algo peligroso, podían ponerla bajo control en cualquier momento. Así que comenzó a sacar los platos, normalmente no tomaba mucha cosa, sacó un cazo y leche de la nevera para empezar a calentarla en la vitrocerámica, cogió el azucar y nesquik, unos cereales y se puso a preparar unas tostadas, tomó una pera picándola en pedazos para empezar a comerla mientras echaba la leche en un bol junto con algo de azucar, el neskik y los cereales, tomó las tostadas echándoles algo de mantequilla para empezar a comerlas con calma mientras ojeaba uno de sus libros, apartó el marca páginas volviendo a leer dónde lo dejó la noche anterior, normalmente devoraba los libros en un visto y no visto pero se encontraba algo distraída, había estado pensando en el inspector Zuko.

No sabía bien por qué había empezado a pensar en él, pensó en su misión y lógicamente sus pensamientos fueron hacia el inspector pero dejó de pensar en Zuko como en el inspector y comenzó a pensar en otra cosas: en su brillante pelo negro, en sus ojos ambarinos, su sonrisa, la cicatriz, su voz...............y cuándo se quiso dar cuenta tenía el corazón en la garganta, nunca creyó que pensar en otro ser humano, alguien del sexo opuesto la pudiera poner en una situación tan extraña.

Trató de volver a centrarse en lo que leía antes de volver a perder el hilo de lo que leía, frunció el ceño, ella no era de esas, no iba a ser de esas tontas que perdían la cabeza así porque sí, en cierto modo se sentía frustrada por ello, era algo muy complejo de entender, no tenía a quién preguntarle, después de todo era absurdo, por el momento debía optar por tener un comportamiento que siguiera siendo relativamente normal, nada que Zuko pudiera notar. Al terminar el desayuno lavó los platos junto los cacharros para empezar a lavarlos y dejarlos a escurrir cerca del fregadero, iba a arrojar los restos a la basura encontrándose con la blusa blanca.

Dejó la basura en el lado orgánico contemplando con distracción el trozo de tela, la había rasgado para hacerle una cura rápida justo después de reventar delante de los ojos del inspector a un criminal y a pesar de que él parecía amable y tenía buenos modos para con ella, se preguntaba cual era la verdadera opinión del inspector sobre ella, ¿era el perro? ¿una asesina sin escrúpulos o qué?

Suspiró.

Se encaminó al baño para tomar el cepillo de dientes y comenzar así la higiene matutina y luego se encaminó a la ducha, no era muy amplia, sólo un pequeño plato de ducha con lo esencial como el gel, el champú y la esponja, no le tomó más de diez minutos ducharse y salir, se enroscó la toalla entorno al cuerpo empezando a secar su cabello por completo, se cepilló el pelo y se fue hacia el armario cogiendo la ropa para comenzar a vestirse más calmada.

Oyó la puerta abrirse repentinamente mientras se ajustaba la corbata.

Otra vez el corazón en la boca.

El inspector Zuko. Ladeó la cabeza.

-¿Una patrulla? -repitió pausadamente-. Entendido, inspector Zuko.

Tomó el abrigo del perchero, había dudado entre el gris o el verde pero se decidió por el gris, el verde estaba más para los días libres, salió de la habitación con calma.

-¿Dónde debemos ir a hacer la patrulla, inspector?-preguntó con cierta curiosidad.

Se estrenaba ya en otro ejercicio: Patrullar. Nunca antes había patrullado, lógicamente, su primera misión oficial fue con Zuko, era una novata estrenándose como un simil de policía. Debía aprender todo del inspector, quién sabía, probablemente......

¡Ah! ¡Qué vergüenza!

Continuó caminando, muy levemente le pareció oler a Zuko, no pudo evitar quedarse con curiosidad ya que la otra vez le había visto que lo llevaba más despeinado y tan peinado estaba algo.......raro.

Soltó una risita por lo bajo.

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